Matt Haig es autor de libros sobre las marcas y comercio electrónico entre otros. "Aunque el branding (la construcción de una marca) puede ser un arte, también está en deuda con la religión”, escribe el consultor de marketing Matt Haig en
El reinado de las marcas. En este libro explica sómo sobreviven y prosperan las 100 primeras marcas del mundo: “100 cultos religiosos muy distintos”, dice.
Cada nombre, una 'mini religión'
La opinión de Haig se sustenta al considerar estas características:
- Fe. Las marcas quieren que la gente tenga fe en lo que ofrecen, lo que la lleva a tener una devoción de por vida y a creer en la autenticidad de la firma.
- Omnipresencia. Las marcas exitosas quieren estar en todas partes.
- Gurús. Así se les llama a los directores de marcas exitosas. Tienen que ser adorados fervientemente por consumidores y empleados, como Richard Branson.
- Bondad. Las marcas concienciadas como The Body Shop, apelan a nuestros instintos filantrópicos.
- Pureza. En el agua mineral Evian o el güisqui de malta, te venden la pureza del producto. Pero la pureza se suele situar en el mensaje, lo que reduce la identidad de una marca a una frase.
- Espacios de veneración. Los templos de las marcas están en todas partes, son sus espacios de veneración. Un buen ejemplo son las numerosas Nike Towns.
- Iconos. David Beckham no sólo promociona marcas, es una marca en sí mismo, con un valor de mercado con el que muchas compañías sólo pueden soñar.
- Milagros. Desde el nirvana multicultural de Benetton hasta la promesa de un cuerpo nuevo en la portada de un DVD de fitness, a los consumidores se les pide, no sólo que elijan entre productos, también entre milagros.
¿Será verdad aquello que decía, que cuando se deja de creer en Dios se termina creyendo cualquier cosa?
Autor: www.emprendedores.es-
Fecha: 2007-09-05